Durante el cuajado, el olivo decide cuántos frutos seguirá alimentando. Es una etapa delicada, marcada por la competencia entre flores y la necesidad de mantener el máximo número de frutos viables.
Objetivos principales:
- Asegurar el cuajado del mayor número posible de flores fecundadas.
- Fortalecer el desarrollo inicial del fruto, evitando su caída temprana.
- Optimizar el uso del agua dentro del árbol, reduciendo el estrés hídrico.
- Preparar el olivo para soportar el inicio del verano con reservas suficientes.
Resultado esperado:
Un cuajado firme y equilibrado que se traduzca en una carga de fruto estable, con buen tamaño y base sólida para el rendimiento final.