Con el calor extremo, el olivo entra en una fase crítica en la que necesita protegerse y mantener su equilibrio hídrico. Además es foco del ataque de la plaga más peligrosa: la mosca del olivo. El objetivo de este tratamiento es reducir el estrés y preservar la capacidad productiva del árbol en pleno verano, protegiéndolo de la radiación y de las plagas.
Objetivos principales:
- Proteger frente a altas temperaturas y radiación solar.
- Mantener la humedad interna del árbol, reduciendo la deshidratación del fruto.
- Prevenir ataques de plagas como la mosca del olivo y la cigarra.
Resultado esperado:
Un olivar fresco, protegido y activo, capaz de continuar la formación de aceite sin sufrir el desgaste del verano.