Vecería en el olivar: qué es, por qué ocurre y cómo reducir sus efectos
Si un año tu olivar va cargadísimo y al siguiente “se cae” la cosecha, no estás solo: eso tiene nombre y tiene explicación. Se llama vecería (o alternancia productiva), y es una de las grandes razones por las que un olivar puede parecer “impredecible” aunque lo estés haciendo casi todo bien.
En este artículo vamos a poner orden al tema:
qué es la vecería (año ON / año OFF),
por qué se produce (qué mecanismos la alimentan),
qué pasa en el año de descanso (spoiler: el árbol no descansa),
y qué líneas de manejo se han estudiado para reducir la montaña rusa.
Importante: la vecería no se elimina al 100%, pero se puede reducir mucho cuando trabajas con dos ideas claras: controlar la carga del año ON y recuperar rápido el árbol tras la cosecha. Más abajo lo aterrizamos.
1. Qué es la vecería (ON / OFF) explicado fácil
La vecería es la tendencia del olivo a alternar:
Año ON: floración alta, buen cuajado, mucha aceituna → mucha cosecha.
Año OFF: floración baja, cuajado pobre o escaso → poca o nula cosecha.
Y aquí viene la clave para entenderlo sin cuentos:
El año OFF no aparece “porque sí”. En gran parte, el año OFF es la consecuencia de lo que ocurrió en el año ON.
2. Por qué ocurre: el “motor” real de la vecería
La literatura científica coincide en que la vecería del olivo se sostiene sobre un conjunto de procesos, pero hay dos piezas que se repiten una y otra vez:
A) La carga del año ON condiciona la floración del año siguiente
En un ON fuerte, el árbol mete muchísimos recursos en sacar fruto adelante. Ese esfuerzo tiene “costes”:
Se reduce el crecimiento vegetativo útil (menos brotes/nudos nuevos).
Puede bajar la brotación de primavera.
Y con menos brotes/nudos nuevos, hay menos “sitios” donde el año siguiente puedan formarse inflorescencias.
Dicho en campo:
Si en un año ON el árbol “sólo fabrica fruto y no fabrica estructura” (brotes), al año siguiente tiene menos puntos para florecer.
Esto lo explican bien los enfoques integradores sobre alternancia en olivo (p. ej., Fichtner & Lovatt).
B) La floración no depende solo de “tener fuerza”, sino de cómo se regula internamente
Además del reparto de recursos, el fruto y las semillas influyen sobre la fisiología del árbol (regulación hormonal y señales internas). Es una parte más compleja, pero quédate con esta idea:
Un ON fuerte no solo “consume”, también inhibe procesos que favorecen la floración futura.
No hace falta entrar en un máster de hormonas para entender el mensaje práctico: si dejas que ocurra un ON desbocado, estás comprando todas las papeletas para un OFF.
3. Entonces… ¿qué pasa en el año OFF? (SPOILER: NO es un año de descanso para el olivo)
A menudo se dice “el olivo descansa”. Pero fisiológicamente, el OFF suele ser un año de reconstrucción:
aumenta el crecimiento vegetativo (brotes),
se recupera parte del equilibrio interno,
y prepara la “fábrica” (hoja + brote) para el siguiente ciclo.
En términos simples:
OFF = el árbol vuelve a invertir en estructura para poder producir otra vez.
Por eso, si en OFF tú lo acompañas bien (sin pasarte ni quedarte corto), puedes salir del ciclo extremo y empezar a estabilizar.
4. ¿Se puede reducir la vecería? Sí. ¿Cómo? Con 3 principios
Antes de hablar de “técnicas de campo”, hay 3 principios que te ordenan el manejo:
Evitar ON extremos (controlar carga).
Asegurar brote útil para la floración siguiente (estructura).
Entrar al invierno recuperado tras la cosecha (nutrición y estado de hoja).
Y ahora sí, al grano, ¿qué herramientas tienes tú como agricultor?
5. Herramientas para reducir la vecería
La vecería no se corrige con “un truco”. Se reduce cuando evitas extremos: que el año ON no sea exagerado y que el árbol llegue a la siguiente campaña con estructura, hoja y equilibrio. Para eso, además de la poda, tú como agricultor tienes varias herramientas reales a tu alcance.
Pero ante todo, ten en cuenta esta Idea clave: la vecería se decide, sobre todo, por la carga del año ON y por cómo llega el árbol al final de campaña. (Fichtner & Lovatt, 2018; Cuevas et al., 1994)
A continuación tienes las 5 herramientas más útiles y cómo aplicarlas con sentido.
5.1) Control de carga con la poda
La poda no es solo “dar forma”. Bien planteada, sirve para regular la carga y asegurar brote útil para la floración del año siguiente. En años ON fuertes, el olivo tiende a reducir brotación y crecimiento vegetativo, dejando menos “puntos de flor” para la campaña siguiente; por eso una poda que evite excesos ayuda a reducir la alternancia. (Fichtner & Lovatt, 2018)
¿Cómo se traduce esto dentro de tu finca?
1) Ajusta la poda al año que trae el olivo
Si estás en año ON fuerte → la poda se usa como freno: quitas un poco más de madera productiva para que no se dispare la carga y para que el árbol tenga margen de sacar brotes nuevos.
Si estás en año OFF → poda más ligera para no quitar madera productiva.
2) Evita la poda drástica “de golpe” Mejor regular campaña a campaña que pegar un hachazo: las podas muy fuertes pueden desordenar el equilibrio del árbol y no siempre ayudan a estabilizar. (Fichtner & Lovatt, 2018)
3) Prioriza luz y equilibrio dentro de copa Busca aireación y entrada de luz para que la hoja trabaje bien y el árbol mantenga producción más repartida, no solo “por fuera”. (Fichtner & Lovatt, 2018)
4) Ten en cuenta que el clima puede mandar más que la motosierra En años con inviernos raros (poco frío/temperaturas altas fuera de fecha), la regularidad puede empeorar y la poda no siempre lo compensa. Ajusta expectativas. (Calvo et al., 2024)
Referencias: Fichtner & Lovatt (2018); Calvo et al. (2024).
5.2) Adelantar la recolección en años ON (si se puede)
Otra palanca infravalorada: no apurar la cosecha en años de carga fuerte. Retrasar demasiado la recolección en un ON puede dejar al árbol más agotado y con menos margen para:
recuperarse,
reactivar hoja,
y preparar bien el ciclo siguiente.
En enfoques integradores de vecería en olivo, la fecha de cosecha aparece como un punto de manejo relevante para suavizar alternancia. (Fichtner & Lovatt, 2018)
En campo, ¿cuándo tiene más sentido?
Cuando vienes de un ON muy cargado y tu objetivo es estabilizar, no “exprimir”.
Cuando estás en zonas donde el final de campaña se complica (clima, heladas, defoliación, etc.).
Ojo: adelantar cosecha no siempre es posible por precio, disponibilidad de cuadrilla o estrategia de aceite. Pero como herramienta, existe y funciona mejor en ON fuertes.
5.3) Riego / manejo del estrés hídrico (colocar el agua en los momentos que mandan)
En muchos olivares, el OFF no llega solo “por carga”, sino por estrés acumulado. Si el árbol entra en estrés fuerte en fases sensibles, puede afectar:
el crecimiento de brotes útiles,
la inducción/diferenciación floral,
y el equilibrio general.
El mensaje no es “regar más”, es regar con intención. En trabajos de campo en seto, además, se ve cómo clima y disponibilidad hídrica pueden influir en productividad y alternancia, incluso por encima de algunos manejos. (Calvo et al., 2024)
Qué se busca con el riego anti-vecería
Evitar estrés severo cuando el árbol necesita mantener hoja activa y brotación.
No dejar que el ON “se coma” el árbol en verano y te destruya el retorno.
En resumen: si el agua es limitada, el objetivo no es “llenar”, es evitar que el árbol se rompa en los momentos clave.
En nutrición, cada cultivo tiene unas exigencias características. No existe un “abonado único” que valga igual para todos los cultivos, incluso hay diferencias entre microclimas, fincas (condiciones edáficas) y fases. Lo que funciona de verdad es entender que el olivo tiene momentos clave (fenológicos) donde sus exigencias cambian, y ajustar la nutrición a:
estado del árbol,
condiciones de la finca (secano/riego, suelo, disponibilidad de agua),
y lo más importante, fase fenológica.
Es simple: no se trata de echar más, sino de nutrir en el momento correcto y con un objetivo claro.
El Punto fuerte: la recuperación tras cosecha (cuando el olivo “se queda vacío” de golpe)
Hay un detalle que muchos agricultores notan pero pocos aprovechan bien: después de recolectar, el olivo cambia radicalmente en minutos. Pasa de llevar una carga importante a quedarse “suelto”, y ahí es cuando se ve si el árbol está:
Fuerte y con hoja activa,
O apagado, con color pálido y tendencia a defoliar.
La investigación apoya esta lógica: tras un año de carga, el estado fisiológico y nutricional del árbol queda condicionado, y una fertilización bien planteada puede ayudar a preparar la brotación-floración siguiente. (Bedbabis et al., 2017)
¿Qué buscamos con un buen tratamiento “post-recolección”?
Recuperar cuanto antes la actividad de hoja y el equilibrio del árbol.
Conseguir que el olivo entre al invierno (y al arranque del nuevo ciclo) en mejores condiciones.
Llegar con más margen a los procesos que condicionan la próxima campaña (brotación y preparación de floración).
Dicho de forma muy llana:
Si recuperas pronto tras cosecha, el olivo “arranca” el nuevo ciclo con ventaja.
Referencia: Bedbabis et al. (2017).
5.5) Reguladores de crecimiento (PGR) y herramientas más técnicas
Existe una línea de trabajo con reguladores de crecimiento para modular brotación o mitigar parte del efecto del ON sobre el retorno. En revisiones y enfoques integradores se mencionan como posibles herramientas, aunque no son lo primero que se recomienda al agricultor medio y dependen de:
disponibilidad,
coste,
normativa,
y encaje real en tu sistema. (Fichtner & Lovatt, 2018)
Ahora, ten claro que aunque existan herramientas hormonales/técnicas, no hay productos milagro, sino más bien hay que tener bien resueltas las palancas grandes: carga, poda, agua y nutrición.
Conclusión
La vecería no es un fallo del agricultor ni un capricho del olivo. Es la forma que tiene el árbol de autorregularse cuando pasa de un extremo a otro. El problema aparece cuando dejamos que esos extremos se repitan campaña tras campaña.
Un año ON excesivo suele pagarse con un año OFF muy pobre. Y ese ciclo no se rompe solo esperando que el olivo “se arregle”, sino aplicando criterio técnico en los momentos que de verdad importan.
Controlar la carga mediante una poda bien planteada y ayudar al árbol a recuperarse tras la recolección no son gastos extra: son herramientas para ganar estabilidad, previsión y tranquilidad. Menos picos, menos sustos y una producción más constante año tras año.
La vecería no se puede eliminar, pero sí se puede suavizar. Y cuando el olivo trabaja sin extremos, el agricultor también.